25/7/12

TRANSFORMACIÓN DE UNA PULSERA

¿Os ha pasado alguna vez que os encapricháis de alguna cosa que sí o sí os tenéis que llevar a casa y que después una vez en casa pierde esa fuerza con la que os había atrapado?. Si no os ha pasado os pasará, además este fenómeno suele ser habitual en época de vacaciones, quizás debido a la relajación y sobre todo por el entorno veraniego, todo se ve de distinta manera, así que cuidadín, cuidadín...
Pues bien, este fenómeno ha ocurrido con esta pulsera de cristal azul que os mostramos. Tiene un color y un tacto espectaculares, una combinación perfecta para lucir en la muñeca pero .... tachán! detrás de tanta perfección se ocultaban dos grandes inconvenientes: el tamaño era demasiado justo, y para ponérsela la mano tiene que pasar por una fase de estrangulamiento bastante dura y arriesgada. Además, a ésto le añadimos que al ser de cristal los golpes que sufre son demasiados y existe un alto riesgo de rotura. Conclusión: demasiada tensión para llevar una pulsera, solución: dejar la pulsera en el rincón de cosas que pueden tener una segunda oportunidad.  Este momento ha llegado, y tras una visita a la tienda de abalorios y bien asesoradas por la chica que atiende, con alguna cosita más, el resultado ha sido el colgante que os enseñamos, esperamos que os sirva de inspiración.








fotos: sisters blog

3 comentarios:

  1. Precioso...¡¡me encanta!!
    Besitos

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  2. Anónimo25/7/12 9:26

    Tod@s a rebuscar en nuestros joyeros!!! Viva el reciclaje!

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  3. Merecio la pena el primer impulso de comprar la pulsera os ha quedado un original, veraniego y muy bonito colgante.

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